La ONU solicita coordinación global ante riesgos emergentes de la inteligencia artificial
Ante el aumento de incidentes tecnológicos, organismos internacionales instan a los países a establecer marcos regulatorios conjuntos para mitigar los peligros de la IA.

La Organización de las Naciones Unidas ha emitido un llamado urgente a nivel mundial para establecer una coordinación estrecha entre gobiernos ante los riesgos crecientes que presenta el desarrollo de la inteligencia artificial. Esta petición surge como respuesta a una serie de incidentes técnicos detectados en las últimas semanas que han encendido las alertas sobre la seguridad, la privacidad de los datos y el uso ético de los sistemas automatizados en diversos sectores estratégicos.
El organismo internacional enfatizó que la fragmentación regulatoria actual impide una respuesta efectiva frente a amenazas que trascienden las fronteras nacionales. La propuesta busca que los Estados miembros, incluido México, colaboren en la creación de estándares mínimos que garanticen la transparencia y la rendición de cuentas de las empresas desarrolladoras de tecnología, evitando que la innovación supere la capacidad de supervisión de las autoridades civiles.
En el contexto mexicano, la discusión sobre la regulación tecnológica ha cobrado fuerza en el Congreso de la Unión, donde diversas comisiones analizan cómo integrar estas directrices globales con la legislación nacional vigente. Expertos en la materia señalan que es fundamental proteger la infraestructura crítica del país, como los sistemas de la CFE y los servicios digitales gestionados por la Administración Pública Federal, ante posibles vulnerabilidades derivadas de algoritmos no supervisados.
Por su parte, instituciones académicas como la UNAM han propuesto la creación de consejos consultivos especializados que asesoren a las dependencias gubernamentales, incluyendo a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, en la adopción de protocolos seguros. La idea es que México participe activamente en los foros multilaterales para alinear sus políticas internas con las mejores prácticas internacionales, asegurando que el despliegue de la IA impulse el desarrollo económico sin comprometer la soberanía ni los derechos humanos de la población.


